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Qué ver y qué hacer en Edimburgo, Escocia

Escocia es un país salpicado por ciudades medievales, verdes praderas, pueblecitos que parecen sacados de un cuento de hadas y paisajes espectaculares. Escocia es uno de esos rincones que enamoran a todos los viajeros que llegan a ella: las Tierras Altas, el lago Ness, la isla de Skye, Glasgow… Son tantos los preciosos lugares que ver en Escocia que es difícil decantarse por un favorito. 

Pero sin duda, una de las ciudades más bonitas y espectaculares de Escocia, y también de Europa, es Edimburgo. Sus calles medievales y sus edificios atrapan a todo viajero que llega a la ciudad, enamorándolo con su atmósfera clásica y de misterio. Desde su castillo hasta sus pubs, Edimburgo es una ciudad fascinante, llena de curiosidades y leyendas por descubrir. Edimburgo ha sido inspiración de escritores y poetas, la ciudad soñada por la que perderse de muchos viajeros y uno de los mejores lugares donde vivir la vibrante noche británica. 

Hoy te vamos a contar cuáles son las mejores cosas que ver y hacer en Edimburgo, nuestros rincones imprescindibles y favoritos de la ciudad, y los secretos mejor guardados de este increíble lugar. Si quieres saber cuáles son ¡sigue leyendo!

Las 17 mejores cosas que ver y hacer en Edimburgo

A continuación te presentamos la lista de mejores cosas que ver y hacer en Edimburgo. Es una recopilación de nuestra experiencia viajando en numerosas ocasiones a la ciudad escocesa. ¡Coge papel y boli!

1. Royal Mile

Visitar Edimburgo y no perderse por su Old Town es como ir a Roma y no ver la Fontana de Trevi ¡un delito! La Ciudad Vieja es el corazón de la ciudad, el barrio más popular y uno de esos lugares imprescindibles que visitar en Edimburgo. Sus laberínticos callejones custodiados por antiguos edificios hacen que te sientas dentro de un libro de fantasía; y sus escaleras y criptas te invitan a adentrarte en los misterios de Edimburgo.

Royal Mile es su columna vertebral, la calle principal y de donde parten la mayor parte de los caminos de la ciudad. Royal Mile conecta el Castillo de Edimburgo al oeste, que era la residencia tradicional de los reyes de Escocia, con el Palacio de Holyroodhouse al este, la residencia real moderna. 

Royal Mile debe su nombre a su longitud, que representa aproximadamente la antigua forma de medición de la Milla Escocesa. Y a lo largo de sus casi 2000 metros de longitud, la calle se bifurca en diminutos callejones, llamados “close” que llevan hasta patios interiores o preciosos jardines. Muchos de ellos están plagados de historias y leyendas, y de los más de 300 que había originalmente solo quedan alrededor de 60 estrechos callejones. Uno de los más conocidos y escalofriantes es del Mary King’s, pero si quieres saber por qué ¡lo descubrirás más adelante!

Pero Royal Mile no son solo sus close. En sus casi dos kilómetros también encontramos muchos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, comienzan los itinerarios turísticos que nos cuentan la historia de Edimburgo o de libros como Harry Potter y podemos relajarnos en sus restaurantes y pubs. Royal Mile es fascinante además de un increíble paisaje de postal.

2. Calton Hill

Si queremos ver una de las mejores vistas de Edimburgo tenemos que acercarnos hasta Calton Hill, la colina más famosa de la ciudad. Esta ubicada al final de Princes Street, en la Ciudad Nueva de Edimburgo y desde ella se puede admirar la preciosa ciudad. ¡Merece la pena subir tanto de día como de noche!

¿Sabías que es conocida como la Atenas del norte? Y es que muy próximo a esta colina encontramos el Monumento Nacional de Escocia, un monumento dedicado a los caídos en las Guerras Napoleónicas que nos puede recortar al Partenón de Atenas. Sin embargo, el ambicioso proyecto nunca llegó a terminarse y durante años, muchos locales lo han llamado “la vergüenza de Edimburgo”. A día de hoy ir a Calton Hill y fotografiarse con el Monumento Nacional es una de las cosas que hay que hacer en Edimburgo.

En Calton Hill también encontramos otros iconos de la ciudad, como el monumento a Dugald Stewart, una construcción en forma de linterna; el Observatorio de la Ciudad o el Monumento a Nelson, construido en el siglo XIX en honor al almirante Nelson tras su victoria y muerte en la Batalla de Trafalgar. Desde lo alto de la torre también se tienen unas increíbles vistas de Edimburgo. Si eres un viajero a quien le gusta observar las ciudades desde las alturas ¡este es tu sitio!

En este rincón de Edimburgo también tienen lugar dos de los eventos más famosos de la ciudad, el Hogmanay o fin de año escocés y el Festival del Fuego de Beltane, una antigua fiesta celta que celebra el comienzo de la primavera. En estos días miles de escoceses se reúnen en Calton Hill bailando al ritmo de la música.

3. Castillo de Edimburgo

Otro de los lugares imprescindibles que hay que ver en Edimburgo es su castillo. Es el monumento más visitado de la ciudad, recibiendo miles de visitas al día ¡y es normal! Esta antigua fortaleza se alza en la colina de Castle Hill custodiando toda la ciudad, y visitarlo nos transporta a otra época. Recorrer sus estancias y pasadizos nos hace entender y aprender más sobre la historia de Escocia ¡es una parada obligada! 

Construido en el siglo XI, el Castillo de Edimburgo ha sido el protagonista de la ciudad durante siglos, viendo nacer y morir a numerosos reyes escoceses, siendo el escenario de impresionantes batallas y sirviendo como cárcel. Numerosas historias lo rodean, desde relatos de espionaje hasta leyendas estremecedoras de fantasmas que merodean por sus pasillos.

Sus curiosidades se cuentan por cientos ¿sabías que durante años un elefante habitaba en el castillo? Un regimiento de los Highlanders de Escocia lo trajeron desde Sri Lanka y estuvo viviendo con los soldados en el castillo. Otra de las curiosidades más oscuras que rodean a la fortaleza es que durante los siglos XVI y XVIII cientos de “brujas” murieron quemadas en la explanada del castillo. Edimburgo fue la ciudad escocesa que más ejecuciones por brujería realizó y en recuerdo a las víctimas en un rincón de la explanada se instaló el Witches’ Well, una pequeña fuente con símbolos sobre el bien y el mal. 

Otra cosa que debes saber es que desde el Castillo de Edimburgo también se tienen unas espectaculares vistas de la ciudad. Subir hasta lo alto del Castillo es una de las mejores cosas que hay que hacer en Edimburgo, y es que las vistas son simplemente increíbles. 

Si tienes la suerte de visitar el Castillo de Edimburgo por la mañana, debes saber que las 13:00 todos los días, menos los domingos, desde hace varios siglos lanzan un cañonazo que indicaba antiguamente la hora.

4. Greyfriars Kirkyard

Visitar un cementerio puede que no sea una de las actividades que tengamos en mente cuando viajamos. Sin embargo, algunos de ellos merecen ser recorridos y admirados. Los lugares donde se dan la mano la muerte y la vida son en ocasiones realmente bellos, y uno de los lugares imprescindibles que ver en Edimburgo es Greyfriars Kirkyard. Es el cementerio más céntrico de la ciudad y parece un pequeño jardín inglés donde es habitual ver a los locales relajarse en la hierba leyendo un libro o simplemente charlando. 

Aunque su atmósfera relajada pueda invitarnos a pasearlo tranquilamente, Greyfriars Kirkyard es el protagonista de algunas de las leyendas más macabras y espeluznantes de Edimburgo, además de ser el lugar de descanso de poetas, escritores y animales. La leyenda más fantasmagórica es la del poltergeist Mackenzie, que según los edimburgueses atemoriza a todos los visitantes que llegan al cementerio. 

Pero, esto no es lo único que hace realmente especial a Greyfriars Kirkyard. ¿Sabías que aquí solía venir J.K Rowling en busca de inspiración cuando estaba escribiendo las aventuras del joven mago? Dicen que la escritora solía pasear entre las tumbas, y no es de extrañar ya que el nombre de muchos personas enterradas aquí aparecen en las sagas de Harry Potter, como el apellido del peor poeta de la historia William McGonagall. ¡Hasta es posible que encontremos la tumba real de Thomas Riddel, el temeroso mago que no debe ser nombrado!

5. Palacio de Holyrood

Otro de los lugares imprescindibles y más curiosos que hay que ver en Edimburgo es el Palacio de Holyrood, una auténtica joya de la arquitectura que enamora a todos sus visitantes. Está situado en uno de los extremos de la Royal Mile, enfrentándose con el Castillo de Edimburgo al otro extremo de la calle, y a día de hoy sigue siendo la residencia oficial de la Reina de Inglaterra cuando visita Escocia. 

Durante siglos la residencia real en Edimburgo fue el Castillo, sin embargo, a partir de la Edad Media los reyes decidieron cambiar la fortaleza por la abadía de Holyrood, este precioso palacio. Es un lugar donde la huella de los monarcas escoceses todavía sigue presente, con maravillosos tesoros en su interior y numerosos secretos escondidos. Entre sus muros se han vivido desde coronaciones y bodas hasta traiciones, y es que la historia de Escocia es una de las más fascinantes del continente. 

Como el castillo es residencia real no se pueden visitar todas las estancias, pero algunas de las más importantes sí. Recorrer las ruinas que quedan de la abadía del siglo XII, sus jardines y el palacio es zambullirse en la historia de Escocia y una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo. Sus leyendas y su belleza te atrapan nada más que pisas el lugar y es que es, sin duda, uno de los puntos más bonitos de toda la ciudad.  

No podemos irnos del Palacio de Holyrood sin subir hasta la torre en la que se encuentran los aposentos de Maria Estuduardo o sin admirar la belleza de la Great Gallery. Estamos seguros que recorrerlo hará que te sientas dentro de un cuento.

6. Princes Street Gardens

Uno de los parques más bonitos e importantes del centro de Edimburgo son los de Princes Street Gardens, que separan la Ciudad Vieja de la Ciudad Nueva. Fueron construidos durante los siglos XVIII y XIV al ritmo que creía la ciudad nueva de Edimburgo, y ocupan el lugar donde se encontraba un antiguo lago, el Nor Loch, que servía como defensa natural para la ciudad. El lago fue drenado y fueron construyendo estos preciosos jardines en su lecho. Y al igual que muchos otros rincones de Edimburgo, este lugar es uno de los más curiosos de la ciudad. Son muchas las historias que cuentan que el lago se utilizaba además de defensa como lugar donde hacer brujería o donde poder hacer desaparecer cadáveres

Pasear por los jardines es una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo, es uno de los lugares más espectaculares de la ciudad y es que su belleza es sin igual. No importa la época del año que se visite el parque, que siempre estará precioso y se convertirá en uno de los lugares a los que querer volver de Edimburgo.

7. Victoria Street

Todas las ciudades tienen una calle que destaca más que otras, ya sea por su belleza o por su historia. Y en el caso de Edimburgo, con el permiso de Royal Mile, la calle más bonita y visitada de la ciudad, es Victoria Street: la calle de los colores. Pasear por Victoria Street es pasear por un lugar mágico. ¿Qué tendrán las ciudades y pueblos ingleses que hacen que te sientas parte de un cuento?

Recorrer Victoria Street es una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo, y es que no pasearla y perderse por sus tiendecitas locales ¡merece un castigo! Sus preciosos edificios y sus restaurantes deben ser admirados. La calle está construida en dos alturas, y muchos la comparan con un famoso callejón de la literatura fantástica. Ya te hemos contado que J.K Rowling tiene un cariño especial a Edimburgo y que muchas de las localizaciones de Harry Potter están inspiradas en la ciudad. ¡Sí, es lo que estás pensando! Victoria Street recuerda al bullicioso Callejón Diagón con sus cientos de tiendas mágicas. Pero ¿sabías que hay leyendas que cuentan que durante el siglo XVII vivía en esta calle un mago? Era conocido como el Mago de West Bow y fue ejecutado por sus prácticas de brujería.

Si realmente quieres disfrutar de Edimburgo y vivir el día a día de la ciudad ¡déjate llevar por Victoria Street! Piérdete entre sus detalles arquitectónicos y descubre alguno de sus restaurantes e increíbles pubs ¡no te defraudarán!

8. Catedral de St Giles

La catedral de St Giles es otro de los lugares imprescindibles que visitar en Edimburgo. Se ubica en mitad de la Royal Mile, entre el Castillo de Edimburgo y el Palacio de Holyrood, y su visita es obligada en cualquier itinerario por Edimburgo. Fue construida en el siglo XV en el lugar donde se encontraba una antigua iglesia del siglo XII y lleva el nombre del santo francés St Giles para conmemorar la alianza entre Francia y Escocia para combatir contra los ingleses. 

Visitar la Catedral de St Giles no solamente merece la pena por su arquitectura ¡es un auténtico regalo para la vista! Sino también por su valor histórico, ya que aquí fue donde se planeó y surgió la reforma protestante del siglo XVI. 

A lo largo de los siglos ha sufrido varias remodelaciones y construcciones anexas, sobre todo debido a causa de varios incendios, y a día de hoy se pueden apreciar las reformas y estilos de las diferentes épocas. 

Como dato curioso, ¿sabías que aunque se la conozca como la Catedral de Edimburgo no ostenta este título? Y es que la iglesia no tiene obispo y no puede ser considerada como catedral. 

9. Greyfriards Bobby

Ya te hemos contado que en el cementerio de Greyfriars Kirkyard encontramos tumbas realmente especiales, siendo una de ellas del perro Bobby, conocido como el perro más fiel de Escocia. A pesar de que el cementerio está rodeado de misteriosas y temibles leyendas, la historia de Bobby es realmente entrañable. ¿Quieres saber cuál es?

En el siglo XVII John Gray era un vigilante nocturno de Edimburgo que siempre hacía sus rondas acompañado de su perro, un Skye Terrier llamado Bobby. Como consecuencia de la tuberculosis, John murió dejando huérfano a Bobby y fue enterrado en el cementerio de Greyfriars Kirkyard. Bobby echaba de menos a su dueño y durante 14 años permaneció junto a la tumba de su dueño, hasta que volvió a reunirse con él.

En los 14 años que el animal estuvo junto a la tumba de John, los habitantes de Edimburgo se encariñaron con él, le llevaban comida y cuidaban de él, convirtiéndose así en un símbolo de fidelidad de Escocia. A día de hoy son muchos los que acuden hasta la tumba de Bobby que instalaron en el cementerio a honrar a este héroe. Aunque lamentablemente, la iglesia no permitió que se le enterrara en el camposanto y la lápida es meramente simbólica. Si lo visitas, no olvides tocar su nariz, cuenta la leyenda que trae buena suerte.

10. Monumento a Scott

Apunta el Monumento a Scott en tu lista de lugares que ver en Edimburgo. Y es que esta impresionante construcción dedicada al escritor escocés Walter Scott es uno de los imprescindibles de la ciudad. Fue inaugurado en el 1846, con una altura de más de 60 metros es el monumento más grande en honor a un escritor. 

Se encuentra en Princes Street y contemplarlo es realmente una experiencia. Su estilo gótico hace que sea uno de los monumentos más bonitos de Edimburgo y la aguja gótica que lo corona está decorada con 64 personajes de las novelas creadas por el aclamado escritor. 

Una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo es subir hasta la cúspide del Monumento a Scott, desde donde se tienen unas preciosas vistas panorámicas. El ascenso se hace a través de casi 300 escalones en caracol que según se van subiendo se van odiando. Pero merece la pena el esfuerzo por la belleza de las vistas ¡son geniales!

11. Ruta Harry Potter

El universo de Harry Potter atrapa tanto a los amantes de la saga como a los más reacios: por sus aventuras, por sus paisajes y por su riqueza literaria. Viajar a Edimburgo y no recorrer todos los rincones que inspiraron a J.K Rowling es dejarte un trocito de la ciudad sin visitar. Y es que Edimburgo fue la ciudad donde nació el mago más famoso, donde la escritora plasmó en el papel la historia fantástica favorita de niños y adultos, y donde imaginó muchas de las andanzas que seguiría Harry Potter. 

J.K Rowling siempre ha reconocido que tiene un cariño especial a Edimburgo. Fue aquí donde vivió la escritora a mediados de la década de los 90, paseando por sus calles y escribiendo en sus cafés mientras las horas pasaban volando. Y son muchos los rincones que se la relacionan, como The Elephant House, una de sus cafeterias favoritas para escribir; el Cementerio de Greyfriars, de donde sacó varios nombres como el del temido Lord Voldemort; o George Heriot’s School, un espectacular colegio muy próximo al cementerio que dicen que fue la inspiración para crear el inolvidable Hogwarts. Y es que en este exclusivo colegio privado los alumnos están divididos en cuatro casas, al igual que en el prestigioso colegio mágico. 

Además de estos rincones, hay otros que también tienen una relación especial con la escritora, como el espectacular Hotel Balmoral donde J.K Rowling acabó de escribir el último libro, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, concretamente en la suit 552.

Otra de las curiosidades de Edimburgo y del mundo mágico que se debe incluir en cualquier itinerario de Harry Potter por la ciudad es la de la Universidad de Edimburgo y el Sombrero Seleccionador. Según las historias de la ciudad, todos los estudiantes que se gradúan esta universidad reciben un toque con un histórico sombrero ¿casualidad que nos recuerde al sombrero seleccionador? ¡Nosotros creemos que no!

Da igual si eres fan o no de Harry Potter y su mundo fantástico, pero en cualquier viaje a Edimburgo merece la pena recorrer estos lugares y dejarse llevar por la magia. ¡No puede faltar una foto con las manos de J.K Rowling en High Street!

¿Te gustaría descubrir la ruta más en detalle? Echa un vistazo al blog que escribimos sobre los lugares de Edimburgo relacionados con Harry Potter.

12. Dean Village

Uno de los lugares más bonitos y especiales de Edimburgo es el barrio de Dean Village, también conocido como Water of Leigh Village ¡parece sacado de un cuento!

Dean Village se sitúa a orillas del río Leigh y fue fundado en el siglo XII por los monjes de la Abadía de Holyrood. Durante siglos fue una de las zonas más prosperas de la ciudad gracias a sus fábricas de harina, hasta que empezó a disminuir el comercio y terminó convirtiéndose en la década de los 60 en un lugar decadente y oscuro. 

Con su rehabilitación se ha convertido en uno de los lugares más bonitos y visitados de Edimburgo. Pasear por sus calles y perderse sin rumbo por sus puentes es una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo ¡y es que sus casas de piedra enamoran!

13. Mary King’s Close

Al principio del post te contamos que Royal Mile se caracteriza por sus numerosos “close” o callejones que llevan a pequeños jardines secretos o que son protagonistas de temerosas leyendas. Y uno de esos es el Mary King’s Close ¡uno de los sitios que no puedes perderte en Edimburgo!

Este callejón está situado bajo los edificios del Old Town y estuvo durante años cerrados al público. Son muchos los que cuentan que cosas terribles han pasado en Mary King’s Close, pero solo sus muros son los que realmente saben si son verdad o no sus historias: desde asesinatos hasta victimas por diferentes plagas. Las leyendas de este callejón ¡te atraparán!

Si quieres saber cómo era la ciudad medieval y como funcionan estos callejones debes hacer un tour por este callejón. Durante el recorrido se visitan diferentes estancias del Mary King’s close, te cuentan sus historias y te trasladan a una época en las que la peste y la muerte estaban muy presentes. 

Recorrerlo hace que sientas escalofríos, ya sea por la presencia de los espíritus o por el terror que se vivió en él.

14. Arthur Seat

Siempre que se visita y recorre Edimburgo la mirada se va a las colinas que rodean la ciudad. Y una de esas colinas que se ven a lo lejos es otro de los lugares imprescindibles es la de Arthur Seat. Es una colina de origen volcánico cubierta del “verde Escocia” y una de las montañas más altas que conforman el Holyrood Park. 

¿Y por qué se llama Arthur Seat? Hay diferentes leyendas que hablan sobre el origen del nombre, afirmando que el “asiento de Arthur” se debe a las historias de la mitología artúrica ¡Sí, del Rey Arturo! Y cuentan que esta colina era una de las posibles localizaciones del reino de Camelot. Otra de las leyendas, para muchos más real, es que el nombre proviene del gaélico y que se traduce como la colina de las flechas. ¿Tú con cuál te quedas?

Una de las mejores cosas que hacer en Edimburgo si se tiene tiempo es acercarse hasta la colina y disfrutar de las impresionantes vistas que nos regala ¡es algo espectacular!

15. Scoth Whisky Experience

Muy cerca del Castillo de Edimburgo encontramos otra de las atracciones que hay que visitar en la ciudad escocesa: Scoth Whisky Experience. Se trata de un peculiar museo donde aprender más de la famosa bebida, conocer cómo se fabrica el whisky y diferenciar los diferentes tipos que hay con una cata.

El recorrido comienza en el museo donde se presenta la historia del whisky y las diferentes etapas de su elaboración, se conoce cuáles son las diferencias entre las diferentes bebidas, sus características y también se puede admirar una increíble colección de botellas.

Y si eres un auténtico fan del whisky ¡no te puedes perder la cata! Seguro que es una de las cosas que más te gustan del viaje a Edimburgo.

16. Tomar algo en un pub escocés

Viajar a Edimburgo y no tomarse algo en un pub escocés es algo imperdonable. Por eso otra de las mejores cosas que hacer en la ciudad es perderse por todos sus pubs y disfrutar de la noche escocesa, de la cerveza, del whisky ¡y de su atmósfera vibrante! Son muchos los pubs que podemos encontrar en Edimburgo, unos más especiales que otros y con siglos de historias. 

Dependiendo si eres más de cerveza o de whisky podrás elegir entre unos bares u otros ¡pero cualquiera te encantará! Algunos de los más famosos son The Elephant House, del que ya te hemos hablado; Deacon Drodies’s Tavern, el más famoso de la Royal Mile y que lleva el nombre de un temible ladrón, además de haber servido de inspiración para escribir “El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde”; o The Dome, un imponente edificio de un antiguo banco donde hoy se encuentra uno de los pubs más transitados de la ciudad. Existen algunos cuanto más, vente de viaje con nosotros y te los enseñamos todos 😉

17. Excursión al lago Ness

Ya te hemos contado que Escocia es un lugar lleno de secretos por descubrir y maravillosos paisajes. Edimburgo es una de las muchas joyas que tiene, y para recorrerlo y explorarlo es necesario varios días, pero si tenemos tiempo, otro de los lugares que no podemos perdernos es ¡el lago Ness!

Probablemente sea uno de los lagos más famosos del mundo por su misterioso habitante, Nessy. Y es que todos los viajeros que llegan a Escocia no pueden marcharse de allí sin haber intentado ver al Nessy surcando las aguas del lago. Merece realmente la pena hacer una excursión desde Edimburgo hasta el Lago Ness para disfrutar de los increíbles paisajes y disfrutar de la naturaleza ¡Esta excursión desde Edimburgo no decepciona a nadie!

Mapa de Edimburgo

Edimburgo se encuentra en Escocia, muy cerca de la frontera con el Reino Unido, aquí te dejamos un mapa para que puedas ubicarte y ver los lugares destacados que te hemos mostrado.

Viajar a Edimburgo con Huakai  

Sabemos que después de haber leído todos los secretos de Edimburgo y los lugares más bonitos que visitar te han entrado ganas de viajar a Escocia. ¡No te preocupes! Elige las fechas que mejor se ajusten para ti, compra los vuelos y ¡únete a la familia Huakai! En todos nuestros viajes en grupo a Escocia recorremos esta maravillosa ciudad, nos perdemos por los callejones de su casco antiguo y disfrutamos de sus pub. 

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